domingo, 1 de septiembre de 2013

Amor = Libertad

¿Por qué reprimimos el amor? ¿Acaso no nos dan ganas de abrazar a una persona que se preocupa por nosotros o que tiene un gesto de amor? Y si así lo sentimos, ¿Por qué no lo hacemos? “Tememos quedar en ridículo ante las otras personas.”Me contestó un amigo cuando se lo pregunté…

 Ridículo es el que no expresa afecto, el que no sonríe cuando un niño lo mira a los ojos o cuando un perro  mueve la cola contento por verte llegar. Ridículo es ser frívolo, es reprimir el amor natural y sustituirlo por miedo. ¿Creemos que el amor es ridículo? Pues, tengo una noticia…nuestra esencia natural y original es amor, de manera que seriamos esencialmente ridículos… de acuerdo a ese sentimiento reprimido, y si amar nos parece ridículo, pues entonces seamos ridículos. Sentirse ridículo, es negar nuestra propia esencia.

Regalémosle una sonrisa a aquella persona a quien sentimos parte nuestra y que quizás nunca se lo dijimos. No deberíamos morir físicamente sin experimentar el amor de los humanos. ¿Tenemos miedo al amor? ¿Miedo a amar? ¿Acaso no estamos insertos en un sistema que nos suprime la libertad? ¿Acaso no vivimos en un mundo lleno de peligros? ¿No nos manipulan mentalmente cada día de nuestra existencia? ¿Acaso no nos han escondido la verdad? ¿No nos han impuesto un prototipo de vida, de hombre, de mujer, de pareja, un tipo de pensamiento? ¿No nos han limitado la vida con tiempos? Tiempos para llegar, para disfrutar, para compartir, para casarse, para tener un hijo…para recibirse, hasta la biología nos a limitado corporalmente, desde el punto de vista que nuestro espíritu esta prisionero dentro de nuestro cuerpo, (seguramente por alguna razón). Como una mariposa en formación dentro de su cubierta de seda, nos diría Elizabeth Kubler Ross, en su libro “La rueda de la vida”.

¿No son suficientes límites como para temerle a el amor?
Vivimos en un mundo contaminado que se cae a pedazos, nos comemos a los animales… (Masacrados previamente para el mercado). Podría seguir con la lista.
Hacemos, nos han hecho, y nos hacen daño, al universo entero.  ¡Y nosotros tenemos miedo a amar!  ¿No tenemos miedo a que nos sigan escondiendo la libertad, a que el poder nos maneje como quiera, de acuerdo a su conveniencia?

El amor de nuestro interior, la voluntad y la rebeldía es lo que no debemos permitir que nos colonicen. El amor de manera interminable, perdura hasta después de la muerte física; es nuestra naturaleza, no se compra, no se vende, no se mata. El amor nos salva, nos da la vida, da sentido a la existencia. No pueden comercializar el amor como lo hacen con una lata de gaseosa, ni romperlo como una hoja de papel.

Quisiera invitarte a que aproveches el cuerpo: la vista, el olfato, el tacto, los oídos, los sentidos en su máxima expresión, para experimentar el amor, las palabras y los gestos, las miradas, las lágrimas y los sentimientos que se transmiten con ellos, úsalos para expresarlos.

Usa tu mente como instrumento para adquirir conocimientos que permitan manejarla, y así poder limitar los miedos. La mente no nos maneja, pues nosotros la manejamos. El punto importante estaría en definir quien es ese que puede manejar la mente. ¿Quienes somos nosotros en realidad: la mente o el espíritu dentro del cuerpo? Se plantea así una dualidad entre mente y espíritu (o alma). Nosotros somos en realidad el alma. El alma es amor, nosotros somos amor. Amor puro, limitados por un cuerpo que nos interviene con la mente, que a su vez es “educada por una cultura impuesta”. Lidiando con esta experiencia humana que nos ha tocado vivir y confundidos en medio de un mar de materialidad.


Despertémonos, abracemos y besemos con la mirada, con una sonrisa, con una caricia, con un concejo.

Limitemos los límites, limitemos nosotros a los miedos. No temamos, no reprimamos, (podemos perder oportunidades únicas y que pueden cambiar nuestra vida) no seamos ridículos…o sí. Amemos. Luchemos por la libertad en la mente y la existencia.

Pues desarraiguemos las broncas, desabitemos la habitación del miedo y excomulguemos los resentimientos y confusiones, dejemos que la naturaleza de nuestro espíritu se despegue y vuele con su esencia.

                                                                                                           Ana Carolina Cereda
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2 comentarios:

  1. Además creo que el Ego es un inhibidor, opacador, ocultador, eclipsador del amor. Supongo que al liberarnos del mismo, la noción de amor como escencia unificadora del universo sería más clara de observar y poner en práctica. Bueno, es una hipótesis...xD

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